UNA CUESTIÓN DE CRITERIO

Todo comienza con Ashton Eaton.

Muy seguramente al preguntar por ahí por Usain Bolt, siempre habrá alguien que pueda referenciar al atleta jamaiquino, medallista olímpico, campeón de los 100 metros planos, en fin, al hombre más veloz en la historia de la humanidad.

Pero si en las mismas circunstancias uno pregunta “¿Quién es Ashton Eaton?”, lo más probable es que la respuesta sea desconocida para la gran mayoría de personas presentes, si no para todas.

Pues bien, resulta que Ashton Eaton es el campeón vigente de Decatlón, medallista de oro en los pasados juegos olímpicos de Londres 2012. Nacido en Eugene, Oregon, Estados Unidos, en 1988, Ashton superó a sus contrincantes en una de las categorías más exigentes del atletismo, que consta de 10 pruebas distintas: cuatro carreras, tres lanzamientos y tres saltos.

Es el mejor del mundo haciendo las 10, pero cuando se miran una por una las pruebas, uno descubre que en todas hay alguien que supera sus marcas.

¿Será esta la razón para que este todero del atletismo no obtenga un mayor reconocimiento? ¿Su rendimiento y sus logros son opacados por los registros que obtienen los especialistas? ¿Será posible que un campeón mundial de decatlón se convierta en una celebridad sin tener que casarse con una Kardashian? (En tu honor, Bruce Jenner).

El caso es que desde 2004, cuando fundamos nuestra empresa (antes conocida como Visible S.A.S), hemos tenido la oportunidad de actuar como decatlonistas: hemos diseñado imágenes gráficas (logos, marcas, llámenlo como quieran), brochures, tarjetas de presentación, páginas web, carpetas, avisos, campañas publicitarias, hemos redactado textos promocionales y editoriales, hemos producido videos, jingles e infinidad de material impreso, hemos organizado eventos y dictado talleres, hemos hecho ilustraciones, infografías, stickers, afiches y uno que otro proyecto propio, hemos investigado y hemos creado planes estratégicos de comunicación interna y externa…

Y al final, tras muchos más éxitos que fracasos, no hemos dejado de ser algo así como “una especie de agencia más”.

Pues bien, desde hace poco más de tres años, decidimos revertir esta situación. Para ello, empezamos a implementar una serie programada de renuncias estratégicas y a configurar una nueva oferta de productos y servicios alrededor de lo que después de mucho análisis concluimos que es nuestra mayor fortaleza: nuestro criterio.

Muchas veces nos preguntamos por qué nuestros clientes valoraban tanto lo que les dábamos, si en realidad entre nuestra competencia especializada en cada uno de los servicios que ofrecíamos no era difícil encontrar ofertas de calidad similar.

Y, si bien era claro que éramos percibidos como una empresa altamente creativa que hacía bien las cosas, nuestro análisis nos conducía hacia nuestros extras: nuestra opinión y nuestra coquetería.

De hecho, entre nuestros servicios, los mejor valorados siempre resultaban ser los que implicaban una mayor dosis de consultoría. Esos en los que nuestra interacción con el cliente nos permitía darle nuestra opinión sobre su caso y compartirle nuestras conclusiones, resultado siempre de lo que investigábamos.

Comprender eso fue un momento ¡AJÁ!

Así que si nuestros clientes valoraban nuestra creatividad, pero aún más nuestro criterio, ¿por qué no enfocarnos en darles justamente eso?

Pusimos el foco enteramente en la creatividad: ¿cómo entenderla?, ¿cómo explotarla?, ¿cómo mantenerla viva?, ¿cómo compartirla?

Testeamos durante más de un año nuestras habilidades pedagógicas y fortalecimos aspectos relacionado con nuestra labor de consultoría.

Todo lo cual nos conduce a este momento, en el que presentamos con mucho orgullo a Curiosofía: una nueva empresa, especializada en investigación, entrenamiento y consultoría en creatividad estratégica.

La empresa que nos permite decir que dejamos el decatlón y que ahora, enfocados en una sola prueba, estamos más que nunca comprometidos a ir con toda por la de oro… como Usain Bolt, ¿saben?

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